¿Qué terreno es el idóneo para una piscina de obra?

Antes de encargar una piscina de obra, hay que hacer un estudio sobre el terreno. Es importante conocer las ventajas y limitaciones que nos puede otorgar un suelo determinado. Las piscinas de hormigón armado necesitan de unas condiciones concretas para poder ser construidas exitosamente y con seguridad. Una piscina de obra ideal es aquella que se ha planeado y construido con el mejor asesoramiento.

Para proceder a la construcción de una piscina de obra es fundamental empezar con un estudio sobre la composición del terreno. A veces no es imprescindible que sea exhaustivo, y con un simple conocimiento de los elementos clave del suelo y su geología es más que suficiente. La prevención de problemas posteriores es muy valiosa, como conocer la resistencia del subsuelo sobre el que debemos trabajar.

¿Cómo es el suelo ideal para construir una piscina de obra de hormigón?

El terreno es prioritario para cualquier proyecto de construcción, aún más si se trata de construir una piscina de obra. Se debe realizar un estudio integral del terreno para conocer bien todo sobre éste: desniveles, pendiente, sustratos, material, firmeza… Un suelo ideal para construir una piscina de obra no puede haber sido removido en los últimos seis años.

Además de esto, hay que tener en cuenta la dificultad de excavación y penetración del suelo. Si la dureza es elevada, el proyecto será más largo de completar. Un suelo mayormente arcilloso será nefasto para su construcción, ya que la posible generación de barros y balsas puede perjudicar y deformar la instalación. Un suelo demasiado arenoso tendremos que enfrentarnos a una escasa compactación. Todas estas características deben conocerse previamente al inicio de la obra con un estudio geológico del terreno.

 

Los suelos ligeramente rocosos son subsuelos muy buenos para construir una piscina de obra. Los cimientos se pueden apoyar consiguiendo la óptima estabilidad. Son idóneos para las piscinas de hormigón. El hormigón necesita un suelo bien resistente para poder insertar la cimentación. En el caso de un suelo rocoso, el sustrato que aporta esta característica se encuentra a muy poca profundidad. Es de suma importancia también evitar terrenos demasiado húmedos o irrigados que provocan corrimientos de tierras. Para que la piscina de obra siempre descanse sobre un terreno bien horizontal, en numerosas ocasiones será necesario construir muros de contención que rodeen la piscina.

Una empresa poco profesional que no se preocupe del terreno en el que se construye la piscina de obra puede general graves problemas como obras inacabadas, insatisfactorias, de difícil mantenimiento, de rápido deterioro, etc. Si quieres saber más sobre su terreno y sobre, en general, los terrenos ideales para construir una piscina de obra de hormigón armado, contacta con nosotros.

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